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26 de mayo de 2016

Como mantener tu botiquín

Todos tenemos en nuestros hogares un pequeño botiquín con fármacos de uso habitual. Sin embargo...¿sabemos conservarlos en las mejores condiciones posibles?. Hoy vamos a dar algunos consejos para ello.


  • El botiquín debe estar situado en un sitio fresco (sin sobrepasar los 22ºC-25ºC de temperatura), limpio y seco. Por lo tanto, estancias como cocina y cuarto de baño no son las más adecuadas.
  • Debe estar protegido de cualquier fuente directa de luz y calor. Hay medicamentos muy sensibles a las altas temperaturas como supositorios, óvulos y cremas. Si al abrirlos el aspecto no es el que debiera, no se debe consumir. 
  • Siempre debe estar fuera del alcance de los niños. Tampoco debemos emplear para guardar las medicinas envases atractivos para ellos (cajas de galletas, bombones, etc). 
  • Cada medicamento debe permanecer en su envase original a fin de poderlo identificar correctamente y no haya confusiones. A veces dos medicamentos distintos pueden tener apariencias muy similares.
  • Los medicamentos líquidos (colirios, soluciones, jarabes) deben conservarse en posición vertical.
  • Debemos revisar de forma periódica la fecha de caducidad de cada medicamento y deshacernos de los medicamentos caducados de forma responsable a través del punto Sigre de nuestra farmacia. No debemos tirar medicamentos que no usemos o caducados a la basura o a través del fregadero.
  • También debemos tener en cuenta el método de conservación de cada fármaco antes de su almacenamiento: protegido de la luz, en nevera, desechar tras su uso, etc.
  • Los medicamentos termolábiles son aquellos que deben conservarse en nevera. Deberemos tener un recipiente adecuado para ellos a fin de que no se mezclen con los alimentos. La temperatura que deben mantener se sitúa entre 2ºC-8ºC, evitando la congelación.
  • Hay que tener especial cuidado con algunos medicamentos. Los colirios, una vez abiertos, deben conservarse en nevera. Además, anotaremos en el envase la fecha de apertura con el fin de desecharlos transcurrido un mes de la misma ( o la fecha indicada en el envase). Lo mismo pasa con jarabes reconstituidos y algunas pomadas, cremas y soluciones orales. Por otro lado, los bolis de insulina deben conservarse en nevera a excepción del que estemos usando, que se conservará a temperatura ambiente.
En definitiva, cuanto mejor conservemos nuestros medicamentos, más fácil, y eficaz será su uso. 






6 de octubre de 2014

Uso adecuado de los antibióticos

En 1929 Alexander Fleming con el descubrimiento de la penicilina sentó las bases de los antibióticos en la vida moderna. Desde el comienzo de su uso en los años cuarenta hasta la actualidad, muchos han sido los avances terapéuticos en el tratamiento de las enfermedades infecciosas.
Los antibióticos son medicamentos potentes destinados a combatir las infecciones de origen bacteriano.  La mayor parte del consumo de antibióticos en España (cerca del 90%) se produce en el ámbito extrahospitalario, siendo la causa más frecuente el tratamiento de infecciones respiratorias. Sin embargo, un mal uso de estos medicamentos puede provocar que estos pierdan eficacia en el futuro y traer consecuencias negativas en nuestro organismo. 

CONSECUENCIAS DEL MAL USO DE ANTIBIÓTICOS
  • Cuando empleamos antibióticos para tratar una infección bacteriana, nuestra flora intestinal y respiratoria sufre de manera importante, pudiendo aparecer otras infecciones oportunistas (hongos). Si empleamos antibióticos para tratar una infección vírica, destruimos bacterias sensibles que son beneficiosas para nuestro cuerpo, además de crear resistencias bacterianas. Los antibióticos son totalmente ineficaces en el tratamiento de infecciones víricas. 
  • Otro consumo inadecuado de antibióticos es el relacionado con el tiempo necesario de actuación. Muchas veces, el paciente suspende el tratamiento cuando desaparecen los síntomas, lo cual suele suceder con las primeras dosis. Es necesario completar la pauta completa del tratamiento dado para evitar que las bacterias se hagan resistentes. 
  • A veces se administran dosis insuficientes. Cada antibiótico funciona en nuestro organismo de una manera diferente, lo que implica un número de dosis distintas y con intervalos de tiempos diferentes. Debemos prestar atención a la posología indicada por el médico y seguir las instrucciones al pie de la letra.
  • Un mal uso del antibiótico realizado por parte de los profesionales de la Salud es el empleo de antibióticos de amplio espectro cuando no están indicados. Debemos emplear el antibiótico más adecuado para cada infección,  siempre que sea posible. 
Cartel de la campaña del Ministerio de Sanidad y Consumo

En conclusión, los antibióticos sólo deben ser tomados bajo prescripción médica y no deben ser dispensados en las farmacias sin receta. Los pacientes debemos cumplir el tratamiento indicado tomándolo a las horas indicadas, en las dosis correctas y los días necesarios

Foto: MSN


25 de junio de 2013

Viaja seguro

Dentro de pocos días llega el mes de julio y con él, los primeros desplazamientos en masa para disfrutar de las vacaciones. Antes de decidir qué meter y no meter en la maleta, debemos de preparar el botiquín de viaje que siempre debemos llevar cuando salgamos de casa por algunos días.

El botiquín de viaje veraniego debe contener apósitos y gasas, analgésicos, antiácidos, antidiarréicos, protectores solares y repelentes, según indican los expertos de la Asociación para el Autocuidado de la Salud (Anefp) con motivo del comienzo de la temporada estival. Si además somos de los que lo pasamos mal en los viajes debido a los mareos, debemos de tenerlo en cuenta para llevar fármacos contra el mismo siempre que vayamos a realizar algún desplazamiento.

Antes de que lleguen los días previos al viaje, debemos de tener en cuenta también los posibles tratamientos médicos crónicos que nosotros o cualquier miembro de nuestra familia tome. Lo ideal es que llevemos suficientes dosis de medicamento para que nos duren toda la estancia fuera de nuestra residencia habitual, para no tener que acudir a consulta para la renovación de recetas en otro centro de salud que no sea el nuestro (hay medicamentos que suponen un coste elevado sin receta médica). Además, debemos de viajar siempre con nuestra tarjeta sanitaria y un informe de nuestro médico de Atención Primaria donde se indiquen nuestras patologías y los tratamientos que estamos tomando en el momento actual. 


Para viajes al extranjero la preparación de nuestro botiquín de viaje debe comenzar con mayor antelación.
La Tarjeta Sanitaria Europea se trata de un documento gratuito que permite acceder a la atención sanitaria pública —necesaria por motivos médicos— durante una estancia temporal en cualquiera de los 27 países de la UE, además de Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza. Se puede solicitar  en la sede electrónica de la Seguridad Social y tarda aproximadamente 10 días en ser enviada al domicilio del solicitante, por lo que debemos hacerlo con antelación suficiente. Hay que tener en cuenta que los sistemas sanitarios de cada país son diferentes: los servicios que en nuestro país son gratuitos no tienen que serlo en otros. La tarjeta sanitaria europea NO es una alternativa al seguro de viaje. No cubre la asistencia sanitaria privada ni costes tales como el vuelo de regreso al país de origen. 

Siempre deberíamos de informarnos sobre la posibilidad de contratar un seguro médico de viaje, observando bien las coberturas: un simple antihistamínico en el extranjero puede suponer un desembolso importante de dinero. 
Otra recomendación antes de viajar al extranjero es consultar si puede ser recomendable la administración de alguna vacuna. El Ministerio de Sanidad informa sobre las vacunas necesarias en cada país extranjero y como viajar más seguro.

Espero que estos consejos os sirvan de ayuda y que los tengáis que poner en práctica pronto...eso significa que sí que os vais de vacaciones.




Foto: photo credit: <a href="http://www.flickr.com/photos/marcp_dmoz/3955923726/">marcp_dmoz</a> via <a href="http://photopin.com">photopin</a> <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.0/">cc</a>

28 de abril de 2013

El botiquín en casa


¿Cuántas veces nos hemos puesto en plan manitas en casa y hemos sufrido las consecuencias? Quemaduras, cortes, golpes… se calculan que al año en España tienen lugar aproximadamente 300.000 accidentes en el hogar, afectando mayoritariamente a mujeres y niños. De ahí la importancia de que en todas las casa haya un botiquín básico con lo que poder curar pequeñas heridas y aliviar molestias o dolores.

Un botiquín puede ser cualquier caja, armario o maletín que pueda contener medicamentos y material sanitario necesario para poder aliviar las molestias y asistir los pequeños accidentes. Debe ser un contenedor bien diferenciado y que no pueda confundirse (evitad cajas de galletas y cosas así, por favor).
Al elegir el lugar donde poner el botiquín de casa debemos tener en cuenta ciertas normas:
·                     Debe estar en un lugar limpio, seco, fresco y protegido de la luz solar. Siempre deben estar lejos de una fuente de calor.
·                     Debe ser fácilmente accesible a los adultos y fuera del alcance de los niños, fácil de localizar, abrir y transportar.
La cocina y el cuarto de baño no son adecuados para ponerlo. En estas estancias hay muchos cambios de temperatura y humedad que podrían afectar a su contenido.

¿QUÉ DEBE CONTENER UN BOTIQUÍN?
Pensando en un botiquín para nuestra casa se deben diferenciar dos grupos de contenidos:
·                     Material de curas: vendas, gasas, apósitos, tijeras de punta redonda, antiséptico (povidona yodada), pinzas y termómetro (en todos los hogares debe haber uno, la palma de la mano en la frente no es tan fiable como os creéis).
·                     Medicamentos: analgésicos/antitérmicos tipo paracetamol, ibuprofeno, metamizol…, pomada para las quemaduras (también para quemaduras solares), cremas o roll-on para picaduras de insectos, crema antiinflamatoria para dolores musculares, linimentos para golpes sin heridas…Además, deberán contener los medicamentos que de forma puntual hayan sido prescritos por el médico y los tratamientos crónicos que tome cada miembro de la familia. No está de más que en el botiquín se guarde copia de los tratamientos que cada miembro de la familia toma, apuntando nombre del medicamento, dosis y cuándo toma cada tratamiento.

REVISIÓN DEL CONTENIDO
De forma periódica se debe realizar una revisión del contenido del botiquín con el objetivo de revisar fechas de caducidad, deshacerse de medicamentos  de poca duración (colirios, jarabes preparados en casa), reponer existencias…Los medicamentos caducados o que ya no son necesarios deben ser llevados al punto SIGRE de las farmacias o al Centro de Salud correspondiente, nunca se deben tirar a la basura.

En definitiva, no se debe convertir un botiquín en almacén de medicamentos y antes de tomar cualquier otro fármaco es necesario consultar con el médico.